“Existe la alegría de saber que aún puedes estar triste”

Cada día cuando me levanto es lo primero que veo; he pegado esta frase bien grandecita delante de mi cama.
Y es que, por muy mal que vayan las cosas, siempre queda un resquicio de esperanza; es más, cuando están totalmente torcidas siempre me queda pensar que así podrán ir a mejor.
Y este es todo el positivismo al que consigo llegar.
Pero lo bueno es que todo esto me deja seguir soñando; uno de mis más grandes adicciones.
A veces si cierras los ojos muy fuerte antes de dormir y piensas en lo que te gustaría soñar, cuando te quedas dormida se reproduce parte de esa fantasía. He pulido tanto esta técnica contra mi insomnio que ya consigo soñar despierta. En el metro, mientras camino… voy creando historias. ¡Es una suerte!, porque siempre soy yo la protagonista; y cuanto más fácil de hacerse realidad es el sueño más excitante es la fantasía.
Tampoco pido mucho.
Quiero pensar que la técnica no lo es todo. Al fin y al cabo hay mucha gente que toca bien, o mejor dicho “correcto”. No estaría de más conseguir que tantas horas de estudio sirviesen para algo más que ser un clon de otro músico profesional.
Yo quiero ser “yo”. Seguir teniendo ganas de tocar, de reír y de llorar, de pasarlo bien y de sufrir…Y ójala lo pudiera hacer siempre en el escenario, siempre para los demás.
Y por ahora no me da miedo no seguir el rol de los demás, no llegar “supuestamente” tan lejos. Porque sé que no decepcionarme a mí misma es la única forma de que no me hunda, de que no me eche atrás demasiado pronto, de que no me aburra… porque no son los premios de concursos, ser mejor o peor que nadie… lo que me llena y me hace ser feliz.
Me gustaría pasar mi vida tocando para los demás, y logrando que parte de la gente pudiera sentir un pedacito de todo lo que eso supondría para mí, pero no me sentiría fracasada mientras pudiera seguir compartiéndolo al menos con mis amigos; en casa cuando nos juntamos para improvisar, en ensayos aunque no tuvieras perspectivas de concierto, con los alumnos…
Me gustaría que un programa de mano de mis conciertos pudiera transmitir todo esto…Algo parecido a esto:
Leticia Aparicio
Esta joven de 22 años comenzó a estudiar cello con diez, sin saber muy bien el aspecto que tenía el instrumento que más tarde se convertiría en el centro de su vida.
Casi desde el comienzo escoge el camino de la música de cámara, quizás movida por la necesidad de compartir la pasión, los sentimientos y ¡cómo no!: las largas horas de estudio. Pero es con su primer cuarteto “Etzakidal” con el que se dará cuenta de que realmente la música podía ser una profesión a la vez que su hobbie.
Durante muchos años busca proseguir con el compañerismo y la humanidad que vivió con su cuarteto, eligiendo así el escenario como momento de diversión a la vez que lugar dónde relacionarse.
Las clases, los cursos, los conciertos… no han sido sino una forma de buscar mayor comodidad y seguridad con su instrumento, para trasmitir muchas otras cosas que se pueden encontrar de la mano de la música.
Prosigue sus estudios en la ESMUC, dónde se encuentra con nuevas puertas que aún quedaban por abrir.
En estos momentos continua subiéndose a los escenarios; cada vez con diferentes músicas, ritmos, papeles artísticos y sobre todo perspectivas.
Las ganas de tocar, serán probablemente, las que nunca le cerrarán las puertas a esta artista.

Leiretxo dijo
Kaixo Leti!!!
Begira zer aurkitu dudan bapatean etzakidal interneten begiratzea okurritu zaidalako! Orain guzti hau irakurri ostean erdi negarrez nago, emozionaturik, zenbat urte pasa diren, nola aldatu garen eta momentu hoiek berdindu dituen ezerrez ez dela gertatu pentsatuz. Leticia, maite zaitut.
Gabonetan topatu ginen eta ikasketak amaitzear zeundela kontatu zenidan.. zelan joan zen dena? Ipar polotik berri haundirik ez, hotza orain hasi da baina badakizu, ni pozik!
23 Febrero 2007 | 11:23 AM