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Terra
La Coctelera

esta soy yo y estas pocas lineas son pequeno resumen

Ésta soy yo; y estas pocas líneas son un pequeño resumen de mi vida, un intento de poner orden en mi caos personal.
Y ya que creo que es una de las cosas más importantes y menos frecuentes en estos días vamos a ser sinceros…
Es blog no surge ante una necesidad de darme a conocer, es más bien una pequeña obligación.
Digamos que soy feliz en el anonimato, escondida en mis refugios, casi siempre entre cuatro paredes en las que intento resguardarme de muchas verdades; acompañada de los míos con los que ya puedo ser yo misma, sin represiones, sin tener que pensar en el que dirán… en un mundo en el que puedes mirar a los ojos mientras te escuchan, y en el que el primer contacto con los extraños siempre es visual. Así que esto de los cables y los chips siempre se me ha quedado un poco grande.
Pero ya que estoy sentada delante del ordenador, y he empezado a hablar de mí, no me gustaría (casi por primera vez en mi vida) tener que medir mis palabras.
Esto debería de ser un intento de mostrarme como profesional, como cellista, como músico… pero en mi caso nunca he podido marcar fronteras entre eso y yo en “general”. Es decir; no sé muy bien lo que me diferencia en el escenario a cuando bajo de él; o la diferencia entre un ensayo de cámara a un café y una charla con mis amigos…
Bien, el que quiera conocer mi valor como músico, como artista… deberá resignarse a aceptarme como persona

“No conozco ningún camino seguro que conduzca a éxito; sólo uno que conduce al fracaso seguro: Querer contentar a todos” (Platón)

A veces me gustaría haber nacido en oriente, dónde lo importante no son las metas sino el camino hacia ellas, dónde las cosas no se buscan sino que se espera a que lleguen.
Nos movemos en un mundo en el que el éxito es lo fundamental, y en el que nos dejamos engañar muchas veces por la idea de que el fin justifica los medios. Pero el éxito no da la felicidad y menos si para ello tienes que ser mil personas a la vez. Una que contente a cada obstáculo que nos encontramos en el camino hacia nuestra meta…

Ahora vivo en Barcelona y estudio en la ESMUC. He llegado a lo que más quería, casi mi única meta: estudiar música. Para ello me he tenido que alejar de mi familia, de mi cultura, de mi gente, de un mundo que ya sabía como funcionaba…
Y mientras muchos persiguen el éxito, yo me voy perdiendo por el camino. Quizás porque yo sólo sé ser una persona, porque no consigo justificar mis actos para lograr un fin… porque se me hace muy duro pensar en un futuro, cuando me importa tanto el presente.
Intento ser feliz

¡Siempre he odiado los uniformes! Los convencionalismos. Que haya que seguir unas normas tan sólo por la idea de que se lleva haciendo lo mismo siglos.
Tengo muchas ganas de estudiar; de investigar diferentes cosas, no quiero hacer lo que todos hacen porque es lo que siempre se ha hecho. No me interesa ganar concursos, tocar correctamente para el día de mañana entrar en una orquesta o pasar unas oposiciones… todavía no. Tengo ganas de tocar, delante de la gente para poder demostrar lo que soy; no lo que me han enseñado sino lo que yo he podido aprender.
Tengo un trio maravilloso, con el que la música de cámara se convierte en algo más que notas escritas; con el que la frontera entre música y amistad es difícil de encontrar. Y a veces las miradas, las sonrisas, la complicidad… son las que hacen la obra interesante.
Cada clase me parece un universo nuevo del que aprender, y me alimento de nuevas cosas. No me conformo con lo obligatorio o lo mínimo Lleno mis días de pequeñas motivaciones que me hacen saltar de la cama por las mañanas.
Así se van sucediendo clases de composición, de historia, de jazz, otros instrumentos “chapurreados”, decenas de diferentes técnicas para trabajar corporalmente…
Y libros en la cabecera de mi cama de los temas más variados, diferentes culturas, otros mundos…
Y la docencia. Porque cuando voy a dar clase siempre estoy más nerviosa que mis alumnos. Ellos piensan que van a clase a aprender y en realidad los que me enseñan cientos de cosas son ellos. Mis fallos, mis carencias, mis miedos… todo reluce demasiado fuerte a la hora de enseñar.
Pero me encanta, porque no cabe miedo a la rutina. Cada persona es un mundo y la interacción entre el profesor y cada alumno nunca puede ser la misma. Cada noche es como si necesitara replantearme todo lo que yo aprendí y enfocarlo nuevamente dirigido a cada uno de mis alumnos.
Así van pasando poco a poco los años sin darme cuenta, con miedo a acabar la carrera en la ESMUC. Porque por mucho que nos quejemos de tanto institucionalismo, es una vida muy cómoda. Dónde si haces lo que te mandan en el fondo eres recompensado.
Quizás los problemas empiecen cuando la que manda sea yo.

“Existe la alegría de saber que aún puedes estar triste”

Cada día cuando me levanto es lo primero que veo; he pegado esta frase bien grandecita delante de mi cama.
Y es que, por muy mal que vayan las cosas, siempre queda un resquicio de esperanza; es más, cuando están totalmente torcidas siempre me queda pensar que así podrán ir a mejor.
Y este es todo el positivismo al que consigo llegar.
Pero lo bueno es que todo esto me deja seguir soñando; uno de mis más grandes adicciones.
A veces si cierras los ojos muy fuerte antes de dormir y piensas en lo que te gustaría soñar, cuando te quedas dormida se reproduce parte de esa fantasía. He pulido tanto esta técnica contra mi insomnio que ya consigo soñar despierta. En el metro, mientras camino… voy creando historias. ¡Es una suerte!, porque siempre soy yo la protagonista; y cuanto más fácil de hacerse realidad es el sueño más excitante es la fantasía.
Tampoco pido mucho.
Quiero pensar que la técnica no lo es todo. Al fin y al cabo hay mucha gente que toca bien, o mejor dicho “correcto”. No estaría de más conseguir que tantas horas de estudio sirviesen para algo más que ser un clon de otro músico profesional.
Yo quiero ser “yo”. Seguir teniendo ganas de tocar, de reír y de llorar, de pasarlo bien y de sufrir…Y ójala lo pudiera hacer siempre en el escenario, siempre para los demás.
Y por ahora no me da miedo no seguir el rol de los demás, no llegar “supuestamente” tan lejos. Porque sé que no decepcionarme a mí misma es la única forma de que no me hunda, de que no me eche atrás demasiado pronto, de que no me aburra… porque no son los premios de concursos, ser mejor o peor que nadie… lo que me llena y me hace ser feliz.
Me gustaría pasar mi vida tocando para los demás, y logrando que parte de la gente pudiera sentir un pedacito de todo lo que eso supondría para mí, pero no me sentiría fracasada mientras pudiera seguir compartiéndolo al menos con mis amigos; en casa cuando nos juntamos para improvisar, en ensayos aunque no tuvieras perspectivas de concierto, con los alumnos…
Me gustaría que un programa de mano de mis conciertos pudiera transmitir todo esto…Algo parecido a esto:

Leticia Aparicio

Esta joven de 22 años comenzó a estudiar cello con diez, sin saber muy bien el aspecto que tenía el instrumento que más tarde se convertiría en el centro de su vida.
Casi desde el comienzo escoge el camino de la música de cámara, quizás movida por la necesidad de compartir la pasión, los sentimientos y ¡cómo no!: las largas horas de estudio. Pero es con su primer cuarteto “Etzakidal” con el que se dará cuenta de que realmente la música podía ser una profesión a la vez que su hobbie.
Durante muchos años busca proseguir con el compañerismo y la humanidad que vivió con su cuarteto, eligiendo así el escenario como momento de diversión a la vez que lugar dónde relacionarse.
Las clases, los cursos, los conciertos… no han sido sino una forma de buscar mayor comodidad y seguridad con su instrumento, para trasmitir muchas otras cosas que se pueden encontrar de la mano de la música.
Prosigue sus estudios en la ESMUC, dónde se encuentra con nuevas puertas que aún quedaban por abrir.
En estos momentos continua subiéndose a los escenarios; cada vez con diferentes músicas, ritmos, papeles artísticos y sobre todo perspectivas.
Las ganas de tocar, serán probablemente, las que nunca le cerrarán las puertas a esta artista.

“Los días mejores y más agradables no son aquellos en los que ocurre algo magnífico, maravilloso o emocionante, sino aquellos que nos traen pequeños placeres sencillos, que se deslizan uno tras otro como perlas resbalando de un hilo” (Lucy Montgom

Y esos son los días que he ido guardando con celo en mi baúl personal de los recuerdos. Puede que así allá conseguido conformarme con muy poco, y dar mucho valor a cosas que los demás no aprecian, y no tanta importancia a lo que tanta gente considera indispensable.
Así muchos de los cursos que engordan mi currículum, permanecen en mi mente gracias a vivencias, a momentos que hicieron cambiar levemente el rumbo de mi vida; muchas de las clases me han hecho aprender más sobre mí misma que sobre la materia en sí, y la experiencia profesional… creo que ya está todo dicho.
Sin embargo, sería imposible resumir todo mi pasado, y menos aún ofreciendo pequeños fragmentos de él, quién no lo hubiese vivido a mi lado, no lograría valorarlo.
Quizás la forma más fácil de poner título a alguno de estos momentos es escribir un currículum vitae. Advirtiendo al lector que por primera vez será objetivo, y que apenas refleja la realidad.

Currículum Vitae.doc

"Si en el fondo de tu ser estás satisfecho, tienes suficiente para disfrutar de la vida.” (Plauto)

Este apartado está por ahora en blanco.
No porque no haya proyectos dentro de mi cabecita loca; en realidad hay muchos, pero sin fecha, ni hora, ni lugar dónde llegarán a su fin.
No puedo invitaros a ningún concierto.
Quizás por eso, a mis proyectos otros les llamarían sueños. Sin embargo yo sé que muchos de ellos van a suceder. Igual no como estaban planeados, pero para mí esa opción es mejor, dejar que la vida y los acontecimientos me sorprendan, yo siempre seré capaz de amoldarme y disfrutar de cada momento.

y que mas me interesa todo esto es me conozcas

Y lo que más me interesa de todo esto no es que me conozcas, en realidad me encantaría que pudieses charlar conmigo. Que todo esto que pienso, que escribo y que soy, pueda enriquecerse con tus palabras.
Que me critiques, que me cuentes lo que tú opinas o quién eres…
E incluso quizás tengas ganas de oírme tocar.
Me encantaría leer tus comentarios aquí mismo, o si lo prefieres me puedes escribir de forma más personal a:
bitxo_nessy@hotmail.com (mejor no preguntes el porqué del nombre)

Y sino nos podemos encontrar en cualquier concierto, debajo del metro atraídos por el mismo sonido un acordeón callejero, en las ramblas junto a una estatua viviente, detrás de un libro en el banco de un parque…